La precarización laboral crece en la Argentina; desde el año 2020 no ha disminuido el avance del trabajo informal, aunque los datos recientes aportados por el gobierno nacional indicaron una disminución del desempleo en el tercer trimestre del 2025.
Según los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) los últimos datos de este año mostraron un descenso de la desocupación, situándose en el 6,6% en el tercer trimestre, casi un punto por debajo del segundo trimestre. Los datos, difieren a la hora de observar el cierre de plantas fabriles, comercios y otros rubros que movilizan la actividad económica nacional.
Al respecto, la consultora Analytica indicó que, la informalidad pasó de “42,6% a 43,3% de los ocupados en la comparación interanual”. “El 85% de la creación neta de puestos de trabajo se concentró en empleos más inestables y de menores ingresos” indicaron.
Por otra parte, la misma consultora agregó que, en el trabajo cuenta propista, la informalidad se aceleró del 61,9% al 64,9%.
Sobre el mismo tema se expresaron desde el Observatorio de la Deuda Social de la Argentina de la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires (conocida como UCA). Desde el mencionado observatorio, en la persona de su director, Agustín Salvia, precisó que, “la industria, la construcción y el comercio no están invirtiendo ni generando más empleo”.
El mismo aportó que, “no se está generando empleo formal” y crece la “uberización” (cuentapropismo). Sin embargo, agrega, para que la economía familiar se reponga no solo depende de cuánto se trabaje (sea chofer de plataformas, albañiles, costureras, peluqueras, etc.), sino también requiere de una movilidad o entorno económico que ayude y, que no exista una superpoblación en estos servicios (algo que ya sucede) lo que deriva en una baja de costos y poca rentabilidad.
Por último, Salvia cuestionó las formas que aplica el INDEC para las mediciones, sean de inflación, desempleo, etc. sosteniendo que, desde el organismo “sobreestiman” muchos resultados.
El mercado de trabajo no está generando empleo o, en caso de hacerlo, es informal
“Hay mucho trabajo y nadie quiere trabajar”, la frase más escuchada entre los meses de mayo y junio en Las Termas de Río Hondo no difiere con el contexto nacional, la misma se replica en muchos puntos e incluso los mismos medios de comunicación han dado coberturas donde el tema central se encolumnada sobre esa expresión.
Sin embargo, detrás de eso hay un problema estructural complejo, la informalidad o trabajo en negro, bajo salario o explotación laboral.
Las empresas o empleadores que no ofrecen trabajo formal no aportan al estado (se traduce en baja recaudación, menos servicios, menos obras públicas, entre otros). Al pagar bajos sueldos, producen reducción de movilidad económica. La famosa teoría del derrame no funciona cuando no hay nada para derramar.
Más allá de eso, el crecimiento del trabajo informal no es solo una cuestión del hoy, por lo contrario, es una proyección negativa hacia el futuro. Una persona que trabaja en la informalidad no solo carece de regulación legal (evasión fiscal), tampoco tiene protección social (cobertura médica, aportes jubilatorios, licencias, etc.).
En fin, los trabajadores informales del presente serán los que requerirán de forma indispensable la presencia del estado dentro de 30 años cuando, por distintos motivos, no puedan trabajar y deban acceder a prestaciones estatales de salud, a una Pensión del Adulto Mayor (PUAM) o rogar que aparezca una nueva jubilación por moratoria. Esto también aplica para cuentapropistas que no se registran para evitar pagar impuestos.
El ideario transmitido por el gobierno nacional actual de un estado que no debe intervenir ha motivado que muchas personas justifiquen su negativa de registrar empleados, hacer los aportes, pagar impuestos, etc., sosteniendo que, el estado ahoga para regalar plata a los vagos o que los políticos se roban el dinero. Lejos de eso, parece que desconocen el rol del estado en los aportes a la salud pública, la educación pública (la privada también es subvencionada) entre otros.
La romantización de la precariedad laboral está disfrazada de emprendedor, sin registros, sin aportes, y futuros mendigos del sistema estatal.
